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De vida guionada a desplegar las alas

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por Franca Levin - DeMente con Mochila

Semilla

Gracias a un convenio entre mi tarjeta de crédito y una conocida aerolínea, me fui a Chile solo pagando las tasas aéreas. Caí un 29 de diciembre de 2015, sin ningún tipo de plan o amistad, para quedarme hasta el 7 de febrero. Tenía la idea de ir subiendo y cruzar a Bolivia, pero los devenires del viaje me llevaron a los volcanes y lagos del sur.

En un hostel precioso de Puerto Varas crucé camino con un montón de viajeros y viajeras sin pasaje de vuelta. Andaban vagabundeando por el mundo, algunos a dedo, otros en bicicleta, otros en transporte público. De cualquier manera, ninguno parecía multimillonario. Ese pensamiento mágico de que para vivir viajando se necesita una cuenta bancaria infinita empezaba a hacer agua por todos lados.

No era el momento, pero en ese rincón del sur me prometí algún día romper las cadenas y tirarme a recorrer el mundo. En ese momento no lo sabía, pero aquel viaje fue la semilla de todo lo que vino después.

Vacío

Estudié una carrera que me gustaba, me recibí sin mayores contratiempos, quedé en una beca para un posgrado en Argentina, trabajé un montón y me fui a vivir sola. A los ojos de mi familia y amigos, mi vida era relativamente exitosa y estable.

Llegar a ese punto con 26 años me hizo plantearme una pregunta existencial demasiado básica: de ahora en más, ¿mi vida es esto? Tenía todo lo que la gente de mi generación buscaba y sin embargo me sentía vacía. La sola idea de trabajar 30 años en lo mismo me revolvía el estómago. Siempre disfruté la docencia, el trabajo de aula con los y las adolescentes, pero ese paquete viene con un desgaste continuo que te va comiendo año a año.  

No quería eso para mí, necesitaba un cambio.

Un cambio de vida radical.

Motivación

Pensar que mientras estuvo con vida nunca le di mucha bola. Esas abuelas que no pinchan ni cortan, que no te marcan, no te abrazan, no te influyen, no te dejan ninguna enseñanza. Sin embargo, el día que se murió me cambió la vida.

Mi viejo recibió una plata por la venta del apartamento donde ella vivía y decidió repartirla entre toda la familia. Sin proponérmelo ni buscarlo, tenía el dinero suficiente para un pasaje al otro lado del mundo. Muchos en mi lugar elegirían ahorrarla para eventualmente comprar un auto, invertir, cambiar la computadora, el PlayStation o el celular. Yo nunca lo dudé, sabía que iba destinado a un pasaje.

Cuando tomé la decisión aparecieron los miedos. Ta, tengo para el pasaje… ¿y después? Empecé a investigar en internet: ¿se puede viajar con poca plata? ¿cómo puedo financiarme? ¿cómo se viaja barato? Me di de frente con dos blogs que cambiaron mi forma de ver la vida viajera: Marcando el Polo y Viajando por ahí. Encontré relatos de gente que vivía viajando gastando menos de 10 dólares al día. ¡Sí! Aquello que había visto en Chile era posible, no había sido producto de mi imaginación.

Los miedos explotaron, pero en lugar de paralizarme me dieron fuerza para seguir adelante. El miedo es el síntoma de que algo intenso está cambiando, no hay que temerle ni paralizarse.

Sacrificios

La respuesta había estado a la vista durante meses. Tres amigos se habían ido a Australia ese mismo año gracias a la Work & Holiday Visa y yo cumplía con todos los requisitos necesarios para aplicar. Según había averiguado, en Australia se podía hacer buena plata relativamente rápido y así ahorrar para seguir viajando.

El cuento de hadas que muchos venden sobre las visas de trabajo en Australia es eso: un cuento. Sufrí y bastante, tuve que soportar maltratos, humillaciones y el maldito fantasma de la soledad. Pero el objetivo estaba ahí, cada vez más cerca. En Australia tienen la hermosa costumbre de pagar semanalmente, entonces cada miércoles mi cuenta bancaria me recordaba que esto era solo un sacrificio necesario para cumplir mi sueño.

Estar cuatro meses viviendo en Dingo, algo así como el medio de la nada, no fue fácil. De todas maneras, cada día que regresaba del trabajo me ponía a investigar sobre posibles destinos a la vez que empezaba a despuntar el vicio de la escritura. En ese agujero del fin del mundo nació mi blog, entre el tiempo libre y la desesperación por sentirme viva.

Balances

Hace nueve meses que terminé de trabajar en Australia y empecé a vivir mi sueño: este delirio hermoso de vivir viajando. Mentiría si dijera que todo es color de rosas y la vida es perfecta, pero con sus luces y sombras es la forma que elijo vivir mi vida en este momento.

Creo que el secreto está en encontrar los balances. Un par de semanas de acampar, quedarme con locales y vagar por el mundo me llenan el alma de aventuras y felicidad, pero también cansan. Ahí aparece la opción de house-sitting, que me da la posibilidad de tener una casa gratis en la medida que cuide de la o las mascotas que hayan dejado.

El balance en los placeres: ni partirme la pera ni privarme de todo. Cada tanto, tomarme una cervecita mirando un atardecer multicolor es necesario. Viajar con un presupuesto apretado te obliga a tener la libretita con los gastos siempre a mano para ser consciente de cuánto estás gastando y por donde se puede recortar. Pero tampoco enloquecerse por la plata y dejar de disfrutar del viaje.

Viajando sola aprendí a escucharme, a entenderme, a poner el foco en mí y en mis necesidades. Encontrar el balance emocional fue (y sigue siendo) la clave en todo esto.

Sobre la autora

Soy de Uruguay, un rincón de Sudamérica donde la gente nace con un termo abajo del brazo. Hice todo lo que se esperaba de mí: estudiar, recibirme, hacer un posgrado, irme a vivir sola y trabajar un montón. Hasta que un día me pregunté si la vida era eso, o no existiría otra forma de vivirla. A fines de 2017 tomé la decisión más importante: cancelé el alquiler, vendí mis cosas, renuncié al trabajo y saqué pasaje para el otro lado del planeta. Después de un año trabajando en Australia, ahora estoy viajando por el Sudeste Asiático, sin planes a largo plazo ni fechas límite.  

Actualmente Franca gestiona su blog de viajes: www.dementeconmochila.com donde cuenta sus experiencias y tambien por instagram @dementeconmochila

Una respuesta

  1. Te felicito te leí sos muy clara soy argentino y estoy cansado y quiero desaparecer de acá, un tiempo tengomplata ahorrada, pero es interesante lo de Australia iria a laburar y después despegar de ahí a Tailandia, la misma que vos hicistes, le dejo la casa a mi hna y si me gusta cuandomvenga la vendo, te leí y me motivas un montón

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