loader image

Propina compartida en la Comuna 13

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Cuando la adversidad no nubla la hospitalidad

Curiosidad

En mi pasaje por Colombia empecé a buscar información sobre el destino como lo hago habitualmente, y concretamente en Medellín encontré un lugar llamado Comuna 13, que no solo me supo atrapar por lo pintoresco del lugar sino por la historia que tenía detrás.

Lo que la guía no me supo contar fue la historia que supe encontrar en su gente y concretamente en la persona que me acompañó a hacer el recorrido por la Comuna.

vida comuna 13

Un poco de Historia de la comuna

La Comuna 13 San Javier que se ubica en las colinas al occidente de Medellín, es uno de los barrios afectados por la influencia de los carteles de drogas y fue de los primeras zonas donde se establecieron los asentamientos urbanos de las guerrillas.

El barrio cuenta con alrededor de 160 mil habitantes que se convirtió rápidamente en el epicentro de la violencia de los carteles del narcotrafico en sus épocas de dominio, incluso llego a ser conocido como el barrio más peligroso de Colombia.

Las casas abarrotadas sobre colinas, las calles estrechas y empinadas, sus múltiples callejones y miradores la hacen un punto estratégico para las bandas delincuenciales, porque es fácil de controlar.

la comuna 13 desde arriba

El arte para resurgir

Buscando un cambio para los habitantes se creó un plan de inclusión social impulsado por el gobierno con planes de renovación urbana, el uso de graffiti y arte urbano como estandarte, escaleras mecánicas para los visitantes e incluso la incorporación de un museo del café y venta de «cremitas» que son una especie de palito de helado de mango con limón.

De esta forma se busca darle una vuelta de tuerca más para sacar a sus habitantes de su contexto, crear un atractivo para el barrio y fomentar comercio local alejado de los vínculos del narcotrafico.

Mi experiencia

Cuando bajé del bus 193 lo primero que me recibió fueron los chicos de la comuna que ofician como guías, ofrecen una recorrida contando la historia del lugar a cambio de un pago.

Con mi alma regateadora en todo su esplendor, fui haciendo una rotación entre guías, llegue discutiendo entre 25.000 colombianos, 20.000 colombianos (que sería el mínimo aceptable) hasta que me cruce con un chico de nombre Hernando, le dije «15.000 o nada», no le gustó para nada, pero me dijo «estoy en 0 y no puedo volver a mi casa en 0, tenemos un trato».

comuna 13 contexto

La historia de la comuna en segundo plano

Durante el recorrido Hernando se ocupo de explicarme detalladamente la historia de la comuna, me mostró el museo del café, las escaleras mecánicas y hasta que me empezó a contar sobre como lo vivía la gente desde adentro y hasta llego a contarme sobre su historia de vida personal.

Sin entrar en muchos detalles me comentó que había vuelto a la comuna hacía un mes, tuvo que pagar una pena en la cárcel por un trabajo vinculado con su entorno, pero tenía claro que no quería volver a eso.

Sus objetivos desde su vuelta pasaban por aprender idiomas porque estaba notando que perdía público de habla inglesa para sus tours, y de esta forma tener una herramienta más para poder ofrecer sus servicios.

En ese punto ya estaba tan metido en su historia que la comuna era el entorno, pero mi foco se centró en ese chico que había renunciado a volver a su casa en 0 y tuvo que sacrificar parte de su pago para evitarlo.

Hernando en comuna 13

Final inesperado

Llegamos al limite imaginario, Hernando dijo las palabras mágicas «hasta acá podemos llegar», no se podía seguir avanzando dado que en algunas partes de la comuna seguía siendo peligrosa y no estaba abierta a turistas, así que tocó pegar la vuelta a la entrada no sin antes hacer el pago correspondiente.

En el camino de vuelta Hernando me consultó si tenia unos minutos extras para quedarme con él, le dije que no había problema y me llevo por unas calles hacia un comercio donde se vendían las famosas «cremitas».

Noté que Hernando se puso a hablar con el dueño del local y le pidió 2 cremitas, entendí que me quería hacer una invitación, le dan las cremitas y de lejos noto que toma la propina que le había dejado hacía minutos y con parte de ello paga esas cremitas.

Le agradezco el gesto, seguimos de charlas, a esa altura se quebró el vinculo guía – cliente, yo ya había recibido el tour y el su paga, y encima tenia de yapa una cremita que valía mucho más que el precio que establecía el comercio.


La lección

Fui a la Comuna 13 buscando graffitis, la historia del lugar, y lo que me podía encontrar, pero me fui con una lección de vida, la búsqueda de un nuevo futuro ante la adversidad, el entender que para algunos no es una opción volver a casa en 0, pero a pesar de que la paga sea poca, todavía hay un pedacito para compartir.

Hernando me mostró más de lo que fui a buscar, sacrificó su pago al principio pero al momento de despedirnos le comenté que entendí su mensaje, le di un complemento de la propina, lo tenia más que merecido y a mi el corazón me lo dejó repleto.

2 respuestas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mochila Celeste en tu mail

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Facebook