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Voluntariado en Dublin – Irlanda

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Ser un voluntario y no sentirme como tal

Una tarea no tan fácil

Cuando uno llega a Dublin uno de los principales desafíos que tiene que sortear es el del alojamiento, hay una alta demanda y los precios son costosos si se quiere una habitación privada, por lo que es común compartir con otros «roomies» los espacios y las habitaciones. En mi caso me fui por un plan poco convencional, un voluntariado en Dublin.

Mudanza obligada

En mi pasaje por Irlanda tuve algunos cambios con respecto a el alojamiento, ni bien llegué me tocó vivir 11 días en un hostel en la zona de temple bar (Dublin 2) para luego mudarme a una casa en Harold’s Cross (Dublin 6w) pero tenía la fecha de ida marcada por reformas que el dueño tenía que hacer en la casa.

Ante la salida inminente y que tenía que buscar nueva casa por un solo mes con lo que ello implicaba (entrevistas con roomies, gestion del deposito de entrada y salida, conseguir reemplazo) se me dió por probar suerte con las plataformas de voluntariados que alguien alguna vez me comentó.

Buscando opciones

Las plataformas de voluntariados son varias, pero destacan en cuanto a popularidad Wordpackers, Workaway, donde se encuentran ofertas de voluntariado diversas, siempre apuntando a intercambiar trabajo por alojamiento y comida.

Por otro lado se encuentra la plataforma WWOOF que apunta un poco más a oportunidades de voluntariado en granjas orgánicas y algunas plataformas más.

En mi caso me decidí por Workaway en ese momento y trate de aplicar a varias propuestas que había por la ciudad ya que también existían varias oportunidades en las afueras.

El perro de la familia
Oggy, el perro de la familia, uno de los primeros en recibirme

Consiguiendo mi primer voluntariado 🙂

Entre varias postulaciones y aprovechando que estaba en la ciudad conseguí una entrevista con Austin, me recibe en su casa con su estilo bien Irish y desde el primer paso me mostró la calidez de una casa de familia (después de vivir en casas compartidas créanme que la diferencia se siente).

El acuerdo era simple, tenían 2 habitaciones que rentaban en Airbnb en la parte superior de la casa, yo tenia que colaborar en las tareas de mantenimiento y limpieza.

A su vez tenía dos hijos de 6 y 7 años que tenia que llevarlos a la escuela en la mañana, pasarlos a buscar al mediodía y llevarlos al parque si la tarde estaba con buen clima.

La charla con Austin que pensé que iba a ser de 15 minutos se dilató por tres horas, me fui con un SI y una sonrisa dibujada en la cara, había conseguido mi primer voluntariado en Dublin.

La experiencia

Desde el momento 0 me sorprendieron, me fueron a buscar a la casa que dejaba para ayudarme con el equipaje y para que no gastara en taxi, me recibe la familia y una habitación acondicionada, que más podía pedir?

También me tocaba convivir con gente que no entendía mi idioma, mi inglés mejoró un montón en poco tiempo y las conversaciones se hacían más y más fluidas, pero con mucha tolerancia a mis errores.

También supimos compartir charlas de la vida, comidas, salidas, compras y todo lo que hace a la convivencia con una familia, estaba siendo un voluntario pero no me sentía como tal.

Las tareas

Tuve que cambiar sabanas en las camas, atender a algunos huéspedes, ayudar con la limpieza y algunas cosas más, pero el flujo no era mucho así que en cierto punto sentía que estaba robandola.

Por eso me centre en darle una mano con los niños, llevarlos al parque, colaborar con los deberes, incluso cocinarles! claro que si…. mi nivel de improvisación era casi tan alto como el de mi voluntad, pero sabia que con eso estaba compensando la falta de actividad en la otra tarea.

Por eso fui con el chip de, algo tengo que hacer SI o SI, un poco por inquietud y otro poco para devolver todo lo que me estaban dando.

Te dejo mi casa… y algo más

A los pocos días de llegar y ya cuando la familia me había sacado la ficha me comentan que no haga planes para el ultimo fin de semana del mes, que los padres de familia se iban de viaje y me tenia que ocupar de unos huéspedes.

Los niños supuestamente se iban a la casa de la abuela, y digo supuestamente porque la realidad es que nunca se fueron, así que básicamente tuve que hacerme cargo no solamente de la casa, sino que también de unos niños que venían dentro.

Cuidar, cocinar, ayudar con la ropa, el baño y demás quehaceres compensaron toda la actividad que no había hecho en el resto del mes, pero les puedo asegurar que fue de lo más enriquecedor.

A la vuelta los padres encontraron la casa en orden y los niños vivos, así que más que agradecidos ellos, y yo también por semejante confianza depositada en mi. Hasta ese momento pensaba que dejar una casa ya era un montón, pero dejarla junto con los niños rompió todos los récords de confianza.

Lo que me llevo

Carta de despedida
Carta del último día de mi voluntariado en Dublin

A veces uno piensa en un voluntariado solo como un método para ahorrar en alojamiento, pero cuando se vive con una familia abierta y con la confianza para el intercambio se vuelve una experiencia completa.

No solo me llevo un ahorro en mis bolsillos, también una familia que me recibió de brazos abiertos, tremenda experiencia en mi mochila y el corazón lleno de esas cosas que a veces es difícil poner en palabras.

Si estás pensando en algún momento de tu viaje hacer un voluntariado, ni lo dudes, abrite a la experiencia que te aseguro, te vas a sorprender

2 respuestas

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